Cómo limpiar una boquilla de clarinete
La CoVID-19 ha hecho que prestemos más atención a la higiene, modificando algunos de nuestros hábitos. Todos nos lavamos las manos con mayor frecuencia y limpiamos y desinfectamos superficies más asiduamente. De la misma manera, sería conveniente cuidar la limpieza de la boquilla del clarinete, que entra en contacto directo con los labios y la saliva del intérprete de forma continua durante la ejecución musical, siendo habitual que se acumule suciedad procedente de la boca.
El texto que sigue es una traducción propia de las recomendaciones del fabricante Vandoren®, que podéis consultar en su versión francesa íntegra en el enlace que tenéis al final de la entrada.
Es aconsejable limpiar la boquilla una vez a la semana [una vez cada quince días también sería razonable, dependiendo de cuántas horas practiquéis a lo largo de la semana], no solo por cuestiones de higiene básica, sino también con el fin de evitar la formación de depósitos de alimentos y de saliva que acaban calcificándose y que pueden interferir en el comportamiento musical de la boquilla cuando aparecen en la cámara [interior de la boquilla] o sobre su tabla [parte sobre la que se coloca la caña].
ADVERTENCIA
El objetivo de la limpieza es desprenderse de los depósitos que puedan subsistir en la boquilla a pesar del paso regular del trapo o escobilla después de cada utilización. Esto permitirá igualmente eliminar los olores de la boquilla. Sin embargo, una limpieza no supone una buena desinfección, es decir, la eliminación de gérmenes infecciosos, que resisten de lejos a la mejor de las limpiezas.
Material necesario:
- Agua del grifo fría.
- Jabón suave o gel de PH neutro (para evitar la decoloración de la boquilla).
- Una tacita con vinagre blanco.
- Un vasito con aceite de oliva o girasol.
- Cepillo de dientes blando (no utilizar nunca uno duro ya que será demasiado agresivo con la boquilla).
- Paño suave de microfibras o pañuelos desechables (no utilizar papel de cocina porque es demasiado agresivo).
- Cinta adhesiva (celofán).
- Grasa de corchos para boquilla de clarinete.
Etapas:
- Rodear el corcho con la cinta adhesiva, doblándola sobre sí misma en el extremo para facilitar su retirada posterior.
- Humedecer el interior y el exterior de la boquilla con agua fría (bajo el grifo).
- Lavarse las manos con jabón, sin aclarar.
- Enjabonar generosamente el interior y el exterior de la boquilla con las manos.
- Frotar el interior y el exterior con el cepillo de dientes sin apretar sobre la tabla ni sobre la ventana [donde toca la caña].
- Aclarar la boquilla con agua corriente fría.
- Si todavía quedasen restos calcarios [manchas blancas] en la mentonera [zona exterior próxima al apoyo de los dientes] o en el techo [parte superior del interior], sumergir el cepillo de dientes en una taza de vinagre blanco y frotar suavemente las partes afectadas. Repetir la operación varias veces si fuera necesario.
- Si quedasen restos de pegamento [procedente del compensador] sobre la mentonera, sumergir el cepillo de dientes en un poco de aceite de cocina y frotar con suavidad sobre las partes afectadas.
- Enjabonar de nuevo la boquilla y el cepillo de dientes, y aclararlo todo a continuación, asegurándose de retira cualquier resto de aceite y de jabón de la boquilla.
- Secar la boquilla con un trapo suave o con un pañuelo de papel desechable.
- Retirar la cinta adhesiva y engrasar el corcho.
ATENCIÓN
No utilizar nunca agua caliente sobre una boquilla de ebonita, ya que se podría provocar una decoloración de la misma [o una deformación, si está demasiado caliente]. Por la misma razón, no meter nunca la boquilla en el lavavajillas.
No se recomienda sumergir una boquilla de ebonita más de un minuto en vinagre blanco para evitar cualquier decoloración.
Para retirar los restos de pegamento del compensador (pegatina protege-boquilla) se desaconseja el uso de disolventes a base de acetona o de acetato de etilo.
Espero que estos consejos os resulten útiles y que de ahora en adelante empiece a ver boquillas más limpias en clase. 😜
Para terminar, quiero subrayar que, por muy limpia que esté tu boquilla, la mejor medida de higiene (y no sólo frente a la CoVID-19) es no compartirla (tampoco las cañas). ¡No dejes que nadie pruebe tu material!

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